Thursday, April 12, 2018

Un grandísimo show de parte de ELEPHANT9



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Nos complace enormemente presentar en esta ocasión el más reciente trabajo fonográfico del genial ensamble escandinavo ELEPHANT9. El ítem en cuestión ostenta el pretencioso (también jovial) título de “Greatest Show On Earth” y fue publicado por el sello Rune Grammofon tanto en CD como en vinilo a mediados del pasado mes de febrero; incluso hubo una edición limitada en vinilo blanco que no tardó muchos días en agotarse. El trío noruego de Ståle Storløkken [teclados], Nikolai Hængsle ([bajo] y Torstein Lofthus [batería] se luce a lo grande con una ilación de composiciones en las que vuelca sus intereses progresivos, avant-jazzeros y psicodélicos con un gran entusiasmo por la creación de climas complejos y variantes rítmicas exigentes. ELEPHANT9 tiene ya cinco discos de estudio (dos de ellos con el guitarrista REINE FISKE como compañero de aventuras sónicas) y uno en vivo en su haber desde que en el año 2008 decidió abrir su propio camino en base a la iniciativa de integrantes de los grupos SHINING y SUPERSILENT. Su lectura maciza y campeadora de lo que debe ser el discurso jazz-progresivo de nuestros días lo ha convertido en una referencia poderosa de la vanguardia del nuevo milenio y nos complace adelantar que el repertorio contenido en “Greatest Show On Earth” es la absoluta garantía de que lo va a seguir siendo. Veamos ahora los detalles del disco en cuestión, ¿vale?


‘Way Of Return’ pone marcha a las cosas con un talante delicadamente sigiloso que en buena parte del tema se hunde plácidamente en el lago de la melancolía, algo así como una fusión entre la faceta contemplativa de un ROBERT WYATT y la dimensión reflexiva de la obra solista de TONY LEVIN. Ya en los dos últimos minutos, el grupo agiliza la atmósfera mientras mantiene el tempo a fin de dar la impresión de que el solo se deja ver tras el desplazamiento de nubes. Definitivamente, el carácter sublime de las capas de teclado marcan la ingeniería global de la pieza. ‘Actionpack 1’, por su parte, se mueve sobre un dinamismo llamativo y luminoso que se sostiene sobre ásperos juegos de síncopas. El hermanamiento de batería y órgano llega casi al nivel de metamorfosis sintética dado el nivel de vibrante electricidad con el que se construye el machacante groove. Con el milimétrico apoyo del bajo y las adicionales capas de mellotrón, el grupo edifica un estimulante y arrollador clima neurótico para la centralización de la presente pieza. A poco de pasada la frontera del segundo minuto y medio, el grupo cambia a un swing diferente donde se preserva el aura extrovertida mientras añade sofisticación progresiva al asunto (a medio camino entre JAGA JAZZIST y los HENRY COW de la época del “Western Culture”). Un poco más adelante, el frenesí latente se hace patente a través de otro viraje, esta vez hacia un despliegue de psicodelia progresiva sobre un groove de inspiración africana, para finalizar con una coda sostenida sobre una cadencia ceremoniosa basada en el paradigma de Stravisnky. Un cénit del disco, sin duda que es todo un cénit, no el único, por cierto.
‘Farmer’s Secret’ recibe parte de la disposición extrovertida de la pieza precedente pero la remodela radicalmente dentro de una ambientación serena. Teniendo en cuenta la agilidad prestancia de la batería, las obsesiones retro del órgano y el colorido del bajo, bien podemos describir esta pieza como un homenaje a los legendarios EGG bajo la óptica del jazz-rock contemporáneo. Particularmente notable es la sección en la que los majestuosos ornamentos de sintetizador proporcionan una expedita luminosidad al bloque sonoro antes de volver al motivo inicial para el cierre. Otra joya culminante del disco. 

La segunda mitad del repertorio se inicia con ‘Dancing With Mister E.’, pieza que se caracteriza por ostentar y sustentar una agilidad muy elegante (donde a veces notamos sutiles influencias recibidas de EGG, NATIONAL HEALTH y GENTLE GIANT). A eso del segundo minuto y medio, los músicos gestan un recurso de neurótico frenesí que afecta en primera instancia al esquema rítmico, edificándose a partir de allí un nuevo centro temático cargado de majestuoso nervio. Prácticamente toda la segunda mitad de esta pieza es un delirante solo de batería con muchos momentos acompañados; la pieza íntegra, un cénit decisivo del álbum. Cuando llega el turno de ‘Mystery Blend’, el trío adopta la actitud de forjar la banda sonora de una película de terror: de hecho, el encuadre temático resulta inquietante a través de su lóbrega languidez. La esencia de la amenazante nocturnidad hecha música, así se puede describir esta pieza que plantea una abierto y desafiante contraste ante su predecesora. Las parcas líneas de bajo exorcizan a los fantasmas mientras los teclados gestan capas bizarramente taciturnas y la batería añade un encauzamiento ingenieril para el bloque sonoro. Durando poco más de 6 ¾ minutos‘Freaks’ pone el broche de oro al disco con una exhibición de concluyente fuerza de carácter, el anuncio de una marcha a lo grande: toda una fiesta de hidalguía jazz-prog-psicodélica. En efecto, el trío inicia las cosas con una aureola expectante que tiene algún matiz tenebroso flotando en el aire: la musculatura espartana del swing inicial resuena como algo inmensamente otoñal siendo así que los ornamentos de teclado que emulan el sonido de flauta operan como un suave contrapunto a lo sombrío. Ya desde poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto se anticipa que pronto soplarán nuevos vientos de vivacidad... y dicho y hecho, el ensamble se dispone a crear un ambiente de exaltación moderada sobre un groove complejo e intrincado. A partir del cuarto minuto, la vivacidad que ya se ha instalado como fuente central de energía sonora se remodela bajo una atmósfera de alegría, aunque claro está, una alegría densa apropiada para ajustarse al particular ideario jazz-progresivo del trío. Para el último minuto y cuarto, la atmósfera final va arropándose de capas adicionales de teclado en camino al fade-out que habrá de finiquitar las cosas de una vez.  

“Greatest Show On Earth” es un disco muy solvente en cuanto a la creatividad musical y el vigor performativo, es un disco que porta la infaltable e inapelable brillantez del ensamble que lo creó: no necesitan crear más de 36 minutos de nuevo material los ELEPHANT9 para demostrar que siguen siendo unos jefes totales dentro del gran escenario de la vertiente jazz-progresiva que se hace hoy en día en Escandinavia y en el mundo. Esta escuela es realmente grandiosa con nombres como JAGA JAZZIST, FIRE!, KROKOFANT, SHINING y HOOFFOOT, entre otros, situándose en la primera línea de esta masa creativa; en lo concerniente específicamente a los ELEPHANT9, se nos ha revelado un grandísimo show a lo largo de este repertorio de seis temas, un show recomendable al 200%. 


Muestra de “Greatest Show On Earth”.-

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